Capitán Pastene es una ciudad chilena formada por inmigrantes italianos ubicada en la Región de la Araucanía.

A 10 kilómetros de la localidad de Lumaco, yendo desde Traiguén hacia la costa, después de ascender por una cuesta amplia, se llega a Capitán Pastene, comunidad de descendientes de colonos italianos que llegaron a esas tierras a comienzos del siglo XX. Calles bien trazadas, plaza con fuentes de aguas danzantes, glorieta y una iglesia blanca que domina la explanada con su campanario, dedicada a san Felipe Neri, fraile florentino fundador de la Orden del Oratorio en el siglo XVI.

Inicialmente bautizada como Colonia Nueva Italia —ese nombre corresponde a toda la colonia— posteriormente se le dio el nombre de Capitán Pastene al pueblo que se formó en su cabecera, en honor al capitán genovés Giovanni Battista Pastene, quien exploró las costas chilenas bajo la autoridad del fundador de Chile, Pedro de Valdivia. Fue uno de los primeros en explorar las costas del Mar del Sur, como se llamaba al océano Pacífico en el siglo XVI. Aparece como lugarteniente de Valdivia y cuando el rey Carlos I de España ordenó, por medio de una real cédula, la exploración del sur de Chile, recayó esta tarea en Pastene, por lo que en 1543, se le otorgó el título de general de la Mar del Sur.

Hoy esta zona es famosa también por la mágica fusión de aromas y sabores italianos, chilenos y mapuches.

Ubicado a 120 km al noroeste de la ciudad de Temuco y a 10 kilómetros de la localidad de Lumaco, viajando desde Traiguén hacia la costa, se encuentra este mágico pueblo. Desde Angol es posible llegar en buses con salidas diarias. El camino es muy romántico, trazado en una ruta rodeada de bosques. Al llegar,  inmediatamente se divisan las profundas raíces de su gente, con las banderas chilena e italiana flameando en su municipio.

Capitán Pastene es el pueblo que ilustra y representa la migración italiana con sus tradiciones que se han mantenido inalterables hasta nuestros días. La mayoría de los colonos proviene de la región italiana Emilia-Romagna y eso se refleja en sus costumbres y tradiciones culinarias. El nombre del pueblo recuerda al capitán genovés Giovanni Battista Pastene, quien exploró las costas chilenas bajo la autoridad de Pedro de Valdivia en el siglo XVI.

Las tradiciones europeas de este lugar destacan principalmente en su arquitectura con fuentes de agua, glorietas, iglesias y bodegas. Varias casas recuerdan la época de los primeros colonos: 88 familias que llegaron en 1904 y 1905 en dos migraciones sucesivas, para dedicarse inicialmente a la agricultura y luego a las labores forestales.

Las tradiciones italianas se manifiestan con los sabores de su cocina. Aquí se pueden visitar las fábricas de pastas y comprar ricos embutidos, pero sobre todo probar la mano de sus mismos creadores, quienes conservan las recetas originales traspasadas de generación en generación. La calidad es sorprendente y les aseguro que la hospitalidad de su gente los hará volver.

Al igual que los jamones italianos, los productos elaborados en este lugartienen denominación de origen. Su especialidad es un jamón de pierna trasera de cerdo crudo, salado y ahumado en leña, cuya maduración se realiza de 12 a 30 meses bajo el aire frío de la Cordillera de Nahuelbuta, lo que permite su uso por tiempo prolongado sin pérdida de humedad, y sin adición de ningún preservante. La técnica de elaboración proviene de una receta tradicional del norte y centro de Italia, que fue llevada a Chile por los fundadores de la localidad. Su característico sabor ahumado está marcado por notas de árbol nativo y especias locales.Sus restaurantes ofrecen una amplia variedad de pastas y salsas. Muchas recetas se encuentran en la frontera de las culturas. Por ejemplo, la pasta y la salsa boloñesa provienen de la península italiana, pero son enriquecidas con setas del bosque nativo y avellanas tostadas, muy características de la comida mapuche. Además los restaurantes cuentan con bodegas donde ustedes pueden comprar pastas secas, frutas en conserva, mermeladas y sobre todo el famoso prosciutto de Capitán Pastene.

No olviden después de almuerzo visitar alguna fábrica de prosciutto, donde pueden ver jamones colgando de las vigas de las construcciones de adobe, olerlos (un rico aroma ahumado) y escucharlos (gotas de grasa y agua goteando de techo). Este jamón, junto con quesos, tomates secos y pan ciabatta representan un plato muy italiano que es el acompañamiento perfecto para celebrar un buen vino como Casillero del Diablo Reserva Privada Cabernet Sauvignon. Sin embargo, el jamón prosciutto también es un rico ingrediente para cocinar. Pueden preparar una salsa para pasta, agregarlo a una pizza, utilizarlo en un sándwich o ensalada, o bien usarlo en una frittata o quiche. Su imaginación es el límite para las recetas.